

Sin orden específico cada chorro de luz que surge entre los tejados y las azoteas miserables deja escapar un silbido de furia interior planetaria, zumban las tejas destrozadas cuando el tiempo se traga los muros de adobe, el olor de este espectaculo penetra las fosas nasales incrustandose en las paredes del cerebro. Pareciera que los infiernos están resucitando, vibraciones subterraneas provocan el desprendimiento del espíritu.
Los circos de todas las edades se trasmiten desde antenas digitales.
1 comentario:
QUE VIVA EL TEQUILERO PAÍS DEL TEQUILA!
ME MUERO POR VERLO EN CONDICIONES Y SIN ELLAS.
SEÑOR LUNA! QUÉ BUENO SABER DE USTED!
BESOS ESPAÑOLES!
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